Versículos de la Biblia más populares

Categoría de la Biblia:

1

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

9

Y no os conforméis a este mundo; mas transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

11

pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo; y me seréis testigos, a la vez, en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

43

Y al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

48

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los judíos.

80

Éste vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que todos creyesen por él.

94

Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y desparramó el dinero de los cambistas, y trastornó las mesas;

102

Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

113

Y vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber

126

Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; pues entre tanto que yo vengo, otro desciende antes que yo.

127

Entonces dijo Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

134

para que conozcas la certeza de las cosas en las que has sido instruido.

138

por causa de la verdad que mora en nosotros, y estará para siempre con nosotros.

144

Y oyéndolo ellos, redargüidos por su conciencia, salieron uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

151

Y he aquí un doctor de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

167

los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

181

Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; pues también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

182

Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

187

No os maravilléis de esto; porque viene la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

196

Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

202

Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

205

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición y muchos son los que entran por ella.

211

Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;

218

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

233

(Pues los discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer).

236

Y el primer día de la semana, de mañana, siendo aún oscuro, María Magdalena vino al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro.

239

Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarían para que cada uno de ellos tome un poco.

241

Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró el día sábado en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

243

Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que Él hace, eso también hace el Hijo igualmente.

248

Y no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

249

Y todas las almas de los que salieron de los lomos de Jacob, fueron setenta. Y José estaba en Egipto.

257

Y de inmediato los hermanos, enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea; los cuales, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.

258

Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

262

En el primer tratado, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,

263

Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, no sea que te venga alguna cosa peor.

264

Gracia sea a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

272

¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si en verdad fue en vano.

277

y miráis con agrado al que trae ropa fina, y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y dijeres al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado;

284

Y aconteció que estaba Él orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

293

Y llamó Salomón a todo Israel, a los jefes de millares y de centenas, y jueces, y a todos los príncipes de todo Israel, cabezas de familias.

295

Y grandes multitudes iban con Él; y volviéndose, les dijo:

298

Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí Señor, tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.

306

Y respondieron los judíos y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?

307

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos, tocante al Verbo de vida

308

Y Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote,

310

Y el que había sido sanado no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar.

318

Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros con milagros y prodigios, y señales que Dios hizo en medio de vosotros por medio de Él, como también vosotros sabéis.

319

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

321

Cainán, Mahalaleel, Jared,

324

Entonces algunos de sus discípulos dijeron entre ellos: ¿Qué es esto que nos dice: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis, y: Porque yo voy al Padre?

327

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo; y no fue hallado lugar para ellos.

329

Él les respondió: El que me sanó, Él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

331

Y le era necesario pasar por Samaria.

332

Puesto que ya muchos han intentado poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros son ciertísimas,

333

Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de su faz, a toda ciudad y lugar a donde Él había de venir.

343

Y el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas.

346

y Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara: Y Fares engendró a Esrom, y Esrom engendró a Aram;

349

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual estáis firmes;

353

Mas después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

355

Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.

359

De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, las obras que yo hago él también las hará; y mayores que éstas hará, porque yo voy a mi Padre.