'Palabras' en la Biblia
No añadas a Sus palabras, No sea que El te reprenda y seas hallado mentiroso.
Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas, No me des pobreza ni riqueza; Dame a comer mi porción de pan,
Palabras del rey Lemuel, oráculo que le enseñó su madre.
No te des prisa en hablar, Ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra; Por tanto sean pocas tus palabras.
Porque los sueños vienen de la mucha tarea, Y la voz del necio de las muchas palabras.
Porque en los muchos sueños y {en} las muchas palabras {hay} vanidades; tú, sin embargo, teme (reverencia) a Dios.
Cuando hay muchas palabras, aumenta la vanidad. ¿Cuál es {entonces} la ventaja para el hombre?
Tampoco tomes en serio todas las palabras que se hablan, No sea que oigas a tu siervo maldecirte.
Y yo {me} dije: ``Mejor es la sabiduría que la fuerza." Pero la sabiduría del pobre se desprecia Y no se presta atención a sus palabras.
Las palabras del sabio oídas en quietud son {mejores} Que los gritos del gobernante entre los necios.
Llenas de gracia son las palabras de la boca del sabio, Mientras que los labios del necio a él lo consumen,
El comienzo de las palabras de su boca es insensatez, Y el final de su habla perversa es locura.
El necio multiplica las palabras, Pero nadie sabe lo que sucederá, ¿Y quién le hará saber lo que ha de suceder después de él?
El Predicador trató de encontrar palabras agradables, y de escribir correctamente palabras de verdad.
Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos bien clavados {las} de los maestros de {estas} colecciones, dadas por un Pastor.
Escuchen y oigan mi voz, Presten atención y oigan mis palabras.
Toda la visión será para ustedes como las palabras de un libro sellado, que cuando se le da al que sabe leer, diciéndole: ``Lee esto, por favor;" y él dirá: ``No puedo, porque está sellado."
Dijo entonces el Señor: ``Por cuanto este pueblo se acerca a Mí con sus palabras Y Me honra con sus labios, Pero aleja de Mí su corazón, Y su veneración hacia Mí es {sólo} una tradición aprendida {de memoria},
En aquel día los sordos oirán las palabras de un libro, Y desde {la} oscuridad y las tinieblas los ojos de los ciegos verán.
Que dicen a los videntes: ``No vean {visiones;"} Y a los profetas: ``No nos profeticen lo que es recto, Dígannos palabras agradables, Profeticen ilusiones.
Tus oídos oirán detrás de ti estas palabras: ``Este es el camino, anden en él," ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda.
Pero El también es sabio, y traerá el mal, Y no se retractará de Sus palabras; Sino que se levantará contra la casa de los malhechores Y contra la ayuda de los que obran iniquidad.
"Yo digo: `{Tu} consejo y poderío para la guerra sólo son palabras vacías.' Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí?
Pero el Rabsaces dijo: `` ¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras {sólo} a tu señor y a ti, {y} no a los hombres que están sentados en la muralla, {condenados} a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con ustedes?"
El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá: ``Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa {real,} el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
~`Tal vez el SEÑOR tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y {lo} reprenderá por las palabras que el SEÑOR tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda.'"
éste les dijo: ``Así dirán a su señor: `Así dice el SEÑOR: ``No temas por las palabras que has oído, con las que los siervos del rey de Asiria Me han blasfemado.
"Inclina, oh SEÑOR, Tu oído y escucha; abre, oh SEÑOR, Tus ojos y mira; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.
¿Quién {lo} anunció desde el principio, para que supiéramos, O desde tiempos antiguos, para que dijéramos: ``Tiene razón?" Ciertamente no había quien {lo} anunciara, Sí, no había quien {lo} proclamara, Ciertamente no había quien oyera sus palabras.
"Y he puesto Mis palabras en tu boca, y con la sombra de Mi mano te he cubierto al establecer los cielos, poner los cimientos de la tierra y decir a Sion: `Tú eres Mi pueblo.'"
Transgredir y negar al SEÑOR, Apartarse de nuestro Dios, Hablar de opresión y rebelión, Concebir y proferir en el corazón palabras mentirosas.
``En cuanto a Mí," dice el SEÑOR, ``éste es Mi pacto con ellos": ``Mi Espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia," dice el SEÑOR, ``desde ahora y para siempre."
Palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que {habitaban} en Anatot, en la tierra de Benjamín,
Entonces el SEÑOR extendió Su mano y tocó mi boca. Y el SEÑOR me dijo: ``Yo he puesto Mis palabras en tu boca.
Ve y proclama estas palabras al norte, y di: `Regresa, infiel Israel,' declara el SEÑOR, `no te miraré con ira, Porque soy misericordioso,' declara el SEÑOR; `no guardaré rencor para siempre.
Por tanto, así dice el SEÑOR, Dios de los ejércitos: ``Por cuanto han hablado esta palabra, Yo pongo Mis palabras en tu boca por fuego Y a este pueblo por leña, y los consumirá.
Oye, tierra: Yo traigo una calamidad sobre este pueblo, El fruto de sus planes, Porque no han escuchado Mis palabras, Y han desechado Mi ley.
"No confíen en palabras engañosas que dicen: `Este es el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR.'
``Ustedes confían en palabras engañosas que no aprovechan.
``Les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás, y no te responderán.
``Oigan las palabras de este pacto, y díganlas a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén.
"Les dirán: `Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: ``Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto
Y el SEÑOR me dijo: ``Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: `Oigan las palabras de este pacto y cúmplanlas.
~`Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazón. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que Yo {les} mandé cumplir y no lo cumplieron.'"
"Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados, los cuales rehusaron escuchar Mis palabras, y se han ido tras otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Judá han violado Mi pacto, el cual hice con sus padres."
~`Este pueblo malvado, que rehúsa escuchar Mis palabras, que anda en la terquedad de su corazón y se ha ido tras otros dioses a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturón que no sirve para nada.
Cuando se presentaban Tus palabras, yo las comía; Tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, Porque se me llamaba por Tu nombre, Oh SEÑOR, Dios de los ejércitos.
``Y sucederá que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirán: ` ¿Por qué el SEÑOR ha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotros? ¿Cuál es nuestra iniquidad y cuál es nuestro pecado que hemos cometido contra el SEÑOR nuestro Dios?'
``Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te anunciaré Mis palabras."
Entonces dijeron: ``Vengan y tramemos planes contra Jeremías. Ciertamente la ley no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Vengan, vamos a herirlo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras."
"Entonces sal al Valle de Ben (Hijo de) Hinom, que está a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama allí las palabras que Yo te diré.
``Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: `Voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque se han hecho tercos para no hacer caso a Mis palabras.'"
"Pero si no obedecen estas palabras, juro por mí mismo," declara el SEÑOR, ``que esta casa vendrá a ser una desolación."'"
En cuanto a los profetas: Quebrantado está mi corazón dentro de mí, Tiemblan todos mis huesos; Estoy como un ebrio, Como un hombre a quien domina el vino, Por causa del SEÑOR Y por causa de Sus santas palabras.
Así dice el SEÑOR de los ejércitos: ``No escuchen las palabras de los profetas que les profetizan. Ellos los conducen hacia lo vano; {Les} cuentan las visiones de su propia fantasía, No de la boca del SEÑOR.
Pero si ellos hubieran estado en Mi consejo, Habrían hecho oír Mis palabras a Mi pueblo, Y lo habrían hecho volver de su mal camino Y de la maldad de sus obras.
"Por tanto, estoy contra los profetas," declara el SEÑOR, ``que se roban Mis palabras el uno al otro.
"Y no se acordarán más del oráculo (la profecía) del SEÑOR, porque la palabra de cada uno le será por oráculo, pues han pervertido las palabras del Dios viviente, del SEÑOR de los ejércitos, nuestro Dios.
``Por tanto, así dice el SEÑOR de los ejércitos: `Por cuanto no han obedecido Mis palabras,
~`Y traeré sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones.
``Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras, y les dirás: `El SEÑOR rugirá desde lo alto, Y dará Su voz desde Su santa morada; Rugirá fuertemente contra Su rebaño. Dará gritos como los que pisan {las uvas} Contra todos los habitantes de la tierra.
``Así dice el SEÑOR: `Ponte en el atrio de la casa del SEÑOR, y habla a todas las ciudades de Judá que vienen a adorar en la casa del SEÑOR, todas las palabras que te he mandado decirles. No omitas ni una palabra.
para que escuchen las palabras de Mis siervos los profetas que les he enviado repetidas veces, pero no los han escuchado,
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras en la casa del SEÑOR.
Entonces Jeremías habló a todos los jefes y a todo el pueblo, y les dijo: ``El SEÑOR me ha enviado a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que han oído.
"Pero sepan bien que si me matan, sangre inocente echarán sobre ustedes y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes; porque en verdad el SEÑOR me ha enviado a ustedes para hablar en sus oídos todas estas palabras."
Hubo también un hombre que profetizó en el nombre del SEÑOR, Urías, hijo de Semaías de Quiriat Jearim. El profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra palabras semejantes a todas las de Jeremías.
Cuando el rey Joacim y todos sus valientes y todos los jefes oyeron sus palabras, el rey procuró matarlo; pero Urías se enteró, tuvo miedo, huyó y se fue a Egipto.
Y a Sedequías, rey de Judá, hablé palabras como éstas: ``Pongan su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, y sírvanle a él y a su pueblo, y vivirán.
"No escuchen las palabras de los profetas que les dicen: `No servirán al rey de Babilonia,' porque les profetizan mentira.
Entonces hablé a los sacerdotes y a todo este pueblo, y les dije: ``Así dice el SEÑOR: No escuchen las palabras de sus profetas que les profetizan: `Los utensilios de la casa del SEÑOR serán devueltos en breve de Babilonia,' porque ellos les profetizan mentira.
y el profeta Jeremías dijo: ``Amén, así lo haga el SEÑOR. Confirme el SEÑOR tus palabras, que has profetizado para que sean devueltos los utensilios de la casa del SEÑOR y {vuelvan} todos los desterrados de Babilonia a este lugar.
Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén al resto de los ancianos del destierro, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor había llevado al destierro de Jerusalén a Babilonia.
Porque ellos no han escuchado Mis palabras,' declara el SEÑOR, `las que les envié repetidas veces por medio de Mis siervos los profetas; pero no escucharon,' declara el SEÑOR.
"Porque obraron neciamente en Israel, cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimos y hablaron en Mi nombre palabras falsas que no les mandé. Yo soy el que sabe y soy testigo," declara el SEÑOR.'"
``Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: `Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado.
Estas son las palabras que el SEÑOR habló acerca de Israel y de Judá:
Entonces el profeta Jeremías habló a Sedequías, rey de Judá, todas estas palabras en Jerusalén
~`Y entregaré a los hombres que han transgredido Mi pacto, que no han cumplido las palabras del pacto que hicieron delante de Mí, {cuando} cortaron en dos el becerro y pasaron entre las dos mitades:
``Así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: `Ve y dile a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén: `` ¿No aprenderán a escuchar Mis palabras?" declara el SEÑOR.
``Las palabras de Jonadab, hijo de Recab, que mandó a sus hijos de no beber vino, son guardadas. Por eso no beben {vino} hasta hoy, porque han obedecido el mandato de su padre. Pero Yo he hablado a ustedes repetidas veces, con todo no Me han escuchado.
``Toma un rollo y escribe en él todas las palabras que te he hablado acerca de Israel, acerca de Judá y acerca de todas las naciones, desde el día que te hablé, desde los días de Josías, hasta hoy.
Llamó, pues, Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y Baruc escribió al dictado de Jeremías, en un rollo, todas las palabras que el SEÑOR le había hablado.
"Ve, pues, y lee en el rollo que has escrito al dictado mío, las palabras del SEÑOR a oídos del pueblo, en la casa del SEÑOR un día de ayuno. También las leerás a oídos de todos {los de} Judá que vienen de sus ciudades.
Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todo lo que el profeta Jeremías le había mandado, y leyó en el libro las palabras del SEÑOR, en la casa del SEÑOR.
Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías a oídos de todo el pueblo en la casa del SEÑOR, en la cámara de Gemarías, hijo del escriba Safán, en el atrio superior, a la entrada de la Puerta Nueva de la casa del SEÑOR.
Al oír Micaías, hijo de Gemarías, hijo de Safán, todas las palabras del SEÑOR {que estaban} en el libro,
Micaías les declaró todas las palabras que había oído cuando Baruc leyó en el libro a oídos del pueblo.
Cuando oyeron todas las palabras, se miraron unos a otros atemorizados, y dijeron a Baruc: ``Ciertamente haremos saber al rey todas estas palabras."
Y le preguntaron a Baruc: ``Cuéntanos ahora cómo escribiste todas estas palabras. ¿Fue al dictado suyo?"
Baruc les respondió: ``El me dictó todas estas palabras, y yo las escribí con tinta en el libro."
Después de haber depositado el rollo en la cámara del escriba Elisama, los oficiales entraron al atrio donde estaba el rey, y contaron a oídos del rey todas las palabras.
Ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras tuvieron temor ni rasgaron sus vestiduras.
Entonces vino la palabra del SEÑOR a Jeremías, después que el rey había quemado el rollo y las palabras que Baruc había escrito al dictado de Jeremías:
``Vuelve a tomar otro rollo y escribe en él todas las palabras que antes había en el primer rollo que quemó Joacim, rey de Judá.
Entonces Jeremías tomó otro rollo y se lo dio al escriba Baruc, hijo de Nerías, y éste escribió en él al dictado de Jeremías todas las palabras del libro que Joacim, rey de Judá, había quemado en el fuego, y aun se le añadieron muchas palabras semejantes.
Pero ni él, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra escucharon las palabras que el SEÑOR había hablado por medio del profeta Jeremías.
Y Sefatías, hijo de Matán, Gedalías, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemías, y Pasur, hijo de Malquías, oyeron las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo: