Y llámame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.

Los que teméis al SEÑOR, alabadle; toda la simiente de Jacob glorificadle; y temed de él, toda la simiente de Israel.

Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré, y le glorificaré.

Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: El SEÑOR es mi Dios.

En la calamidad clamaste, y yo te libré; te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)

claman al SEÑOR en su angustia, y los libra de sus aflicciones.

Mas luego que fue puesto en angustias, oró ante el SEÑOR su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.

Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus promesas.

Guímel Engrandeced al SEÑOR conmigo, y ensalcemos su Nombre a una.

El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le enseñaré la salud de Dios.

Entraré en tu Casa con holocaustos; te pagaré mis votos,

Al Señor busqué en el día de mi angustia; mi llaga desangraba de noche y no cesaba; mi alma no quería consuelo.

Y clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones.

Mas clamaron al SEÑOR en su angustia; y los salvó de sus aflicciones.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Entonces uno de ellos, como se vio que estaba limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz;

Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como gotas de sangre que caían hasta la tierra.

En esto es clarificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Mas a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios ; y los que estaban presos los oían.

¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante.

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios suministra; para que en todas las cosas sea Dios glorificado por Jesús el Cristo, al cual es gloria e imperio para siempre jamás. Amén.

Si sois vituperados por el Nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto, según ellos, él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado.

Tesoro del Conocimiento Bíblico no añadido

Sagradas Escrituras (1569)

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