'Ser' en la Biblia
Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado.
No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento: Cuya boca ha de ser sujetada con cabestro y con freno, para que no lleguen a ti.
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi ser de los leones.
Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; dejó de ser sensato, y de hacer el bien.
Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar; si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.
«Canción: Salmo de los hijos de Coré» Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
Acábalos con furor, acábalos, y dejen de ser; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah)
He venido a ser extraño a mis hermanos, y extranjero a los hijos de mi madre.
Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y vine a ser la canción de los bebedores de vino. 862
He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser nación, y no haya más memoria del nombre de Israel.
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que debes ser temido?
Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los obradores de iniquidad, para ser destruidos para siempre.
«Salmo de David» Bendice, alma mía a Jehová; y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo.
Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, oh alma mía, a Jehová. Aleluya.
Él hace habitar en familia a la estéril, y que se goce en ser madre de hijos. Aleluya.
La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.
Respóndeme pronto, oh Jehová porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los que descienden a la fosa.