'También' en la Biblia
- 1.Gé 2:9-Éx 10:26
- 2.Éx 11:3-Números 13:33
- 3.Números 14:43-Jueces 3:31
- 4.Jueces 5:15-1 Reyes 1:25
- 5.1 Reyes 1:44-1 Crónicas 11:2
- 6.1 Crónicas 11:22-Esdras 6:5
- 7.Esdras 6:11-Eclesiastés 2:19
- 8.Eclesiastés 2:21-Lamentaciones 1:8
- 9.Lamentaciones 3:32-Mateo 10:4
- 10.Mateo 10:32-Lucas 11:5
- 11.Lucas 11:18-Juan 15:20
- 12.Juan 15:23-Romanos 4:12
- 13.Romanos 4:16-2 Corintios 7:7
- 14.2 Corintios 7:12-2 Timoteo 2:5
- 15.2 Timoteo 2:10-Apocalipsis 13:7
- 16.Apocalipsis 14:10-Apocalipsis 17:11
También es dado por mí mandamiento, que cualquiera que mudare este decreto, sea derribado un madero de su casa, y enhiesto, sea colgado en él; y su casa sea hecha muladar por esto.
Y junto a ellos restauró Uziel hijo de Harhaía, de los plateros; junto al cual restauró también Hananías, hijo de Haracahim (un perfumero ). Y restauraron a Jerusalén hasta el muro ancho.
Junto a ellos restauró también Refaías hijo de Hur, príncipe de la mitad de Jerusalén.
También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado se quede dentro de Jerusalén, y hágannos de noche centinela, y de día a la obra.
También yo, y mis hermanos, y mis criados, les hemos prestado dinero y grano; soltémosles ahora de esta carga.
También desde el día que me mandó el rey que fuese capitán de ellos en la tierra de Judá, desde el año veinte del rey Artajerjes hasta el año treinta y dos, doce años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del capitán.
También tuve ciento cincuenta hombres de los judíos y magistrados, y los que venían a nosotros de los gentiles que están en nuestros contornos a mi mesa.
Y lo que se aderezaba para cada día era un buey, seis ovejas escogidas, y aves también se aparejaban para mí, y cada diez días vino en toda abundancia; y con todo esto nunca requerí el pan del capitán, porque la servidumbre de este pueblo era grave.
Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas obras suyos, y también de Noadías profetisa, y de los otros profetas que hacían por ponerme miedo.
También contaban delante de mí sus buenas obras, y a él le referían mis palabras. Y enviaba Tobías cartas para atemorizarme.
Echamos también las suertes, los sacerdotes, los levitas, y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña, para traerla a la Casa de nuestro Dios, según las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada año, para quemar sobre el altar de nuestro Dios, como está escrito en la ley.
Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y de nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, a los sacerdotes, a las cámaras de la Casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra a los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades.
Los levitas en días de Eliasib, de Joiada, de Johanán y de Jadúa, fueron inscritos por cabezas de familias; también los sacerdotes, hasta el reinado de Darío el Persa.
Y sacrificaron aquel día gran número de víctimas, e hicieron alegrías; porque Dios los había alegrado con gran gozo; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído de lejos.
En aquellos días vi en Judá algunos que pisaban en lagares en sábado, y que acarreaban manojos, y cargaban los asnos con vino, y también de uvas, de higos, y de toda carga, y traían a Jerusalén en día de sábado; y les protesté el día que vendían el mantenimiento.
También estaban en ella tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado a los hijos de Judá en Jerusalén.
Y dije a los levitas que se purificasen, y viniesen a guardar las puertas, para santificar el día del sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia.
Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento del rey y su ley, y siendo reunidas muchas jovenes en Susa la capital del reino, a cargo de Hegai, fue tomada también Ester para casa del rey, al cuidado de Hegai, guarda de las mujeres.
Y aquella joven agradó en sus ojos, y halló gracia delante de él; por lo que hizo darle prestamente lo necesario para su purificación y sus raciones, dándole también siete convenientes doncellas de la casa del rey; y la pasó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.
Le dio también la copia de la escritura del decreto que había sido dado en Susa para que fuesen destruidos, a fin de que la mostrara a Ester y se lo declarase, y le encargara que fuese al rey a suplicarle, y a pedir delante de él por su pueblo.
Ve, y junta a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche ni día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.
Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y aun para mañana soy convidado de ella con el rey.
Y también el segundo día dijo el rey a Ester en el convite del vino: ¿Cuál es tu petición, reina Ester, y se te concederá? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida.
Y volvió el rey del huerto del palacio al aposento del banquete del vino, y Amán había caído sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: ¿También para forzar la reina, estando conmigo en casa? Cuando esta palabra salió de la boca del rey, el rostro de Amán fue cubierto.
Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey, está en casa de Amán. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.
Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, a veintitrés del mismo; y se escribió conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos, y a los príncipes, y a los capitanes, y a los príncipes de las provincias que había desde la India hasta la Etiopía, ciento veintisiete provincias; a cada provincia según su escribir, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los judíos también conforme a su escritura y lengua.
Y respondió Ester: Si place al rey, concédase también mañana a los judíos en Susa, que hagan conforme a la ley de hoy; y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán.
Y los judíos que estaban en Susa, se juntaron también el catorce del mes de Adar, y mataron en Susa trescientos hombres; mas en el despojo no metieron su mano.
Y los otros judíos que estaban en las provincias del rey, también se juntaron y se pusieron en defensa de su vida, y tuvieron reposo de sus enemigos, y mataron de sus enemigos setenta y cinco mil; mas en el despojo no metieron su mano.
Y un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante del SEÑOR, entre los cuales vino también Satanás.
Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante del SEÑOR, y vino también entre ellos Satanás compareciendo delante del SEÑOR.
Allí también reposaron los cautivos; no oyeron la voz del exactor.
El negocio también me era a mí oculto; mas mi oído ha percibido algo de ello.
También os arrojáis sobre el huérfano, y hacéis hoyo delante de vuestro amigo.
También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
o habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también .
Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios.
Entre nosotros también hay cano, también hay viejo, mayor en días que tu padre.
También yo hablaría como vosotros. Deseo que vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
Hoy también hablaré con amargura; que es más grave mi llaga que mi gemido.
¿Cuánto menos el hombre que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?
Entonces la vio él, y la tasó; la preparó y también la inquirió.
esto también fuera maldad comprobada; porque habría negado al Dios soberano.
Por eso yo también responderé mi parte, también yo declararé mi opinión.
Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho: De lodo soy yo también formado.
También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos,
¿Si entenderá también los extendimientos de las nubes, y los bramidos de su tienda?
A esto también se espanta mi corazón, y salta de su lugar.
También alguna vez no se ve la luz clara en los cielos, y pasa un viento y los limpia.
¿Por ventura invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte a ti?
y yo también te confesaré que podrá salvarte tu diestra.
Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria; también mi carne reposará segura.
Mi libertador de mis enemigos; también me hiciste superior a mis adversarios; de varón traidor me libraste.
Caf Por tu Nombre, oh SEÑOR, perdona también mi pecado; porque es grande.
la tierra tembló; también destilaron los cielos su lluvia ante la presencia de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
Asimismo mi lengua hablará también de tu justicia cada día; por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confundidos los que mi mal procuraban.
Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú aparejaste la lumbre y el sol.
He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne a su pueblo?
Por tanto oyó el SEÑOR, y se enojó; se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel;
Dio también al pulgón sus frutos, y sus trabajos a la langosta.
Entregó también su pueblo a cuchillo, y se airó contra su heredad.
También el assur se ha juntado con ellos; Son por brazo a los hijos de Lot. (Selah.)
Cuando pasaren por el valle de Abaca lo tornarán en fuente, la lluvia también llenará las cisternas.
El SEÑOR dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto.
Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh SEÑOR; tu verdad también en la congregación de los santos.
Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
Que mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortificará.
Yo también le pondré por primogénito, alto sobre los reyes de la tierra.
Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi Nombre.
El SEÑOR reina, se vistió de magnificencia, se vistió el SEÑOR de fortaleza, se ciñó; afirmó también el mundo, que no se moverá.
Suyo también el mar, pues él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca.
Decid entre los gentiles: El SEÑOR tomó el reino, también compuso el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos en justicia.
También le irritaron en las aguas de Meriba; e hizo mal a Moisés por causa de ellos;
Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí, hablando tu siervo según tus estatutos.
Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré; sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
los jóvenes, y también las doncellas; los viejos con los niños,
también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
Cuando vino la soberbia, vino también la deshonra; mas con los humildes es la sabiduría.
El alma de bendición a los demás será engordada; y el que saciare, él también será saciado.
Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta.
También el que es negligente en su obra es hermano del gran desolador.
El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.
Para que tu confianza sea en el SEÑOR, te las he hecho saber hoy a ti también.
Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también a mí se me alegrará el corazón;
mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablaren cosas rectas.
También ella, como robador, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
También estas cosas pertenecen a los sabios. Tener acepción de personas en el juicio no es bueno.
También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá.
Nunca respondas al loco en conformidad a su locura, para que no seas tú también como él.
El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también será abominable.
Caf Se levantaron sus hijos, y la llamaron bienaventurada; y su marido también la alabó.
Dije yo también en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.
Poseí siervos y siervas, y tuve hijos de familia; también tuve posesión grande de vacas y ovejas, sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.
Me allegué también plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, y todos los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de todas suertes.
El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el loco anda en tinieblas. Y también entendí yo que un mismo suceso acaecerá al uno que al otro.
Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al loco me sucederá también a mí. ¿Para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.
Porque ni del sabio ni del loco habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el loco.
¿Y quién sabe si será sabio, o loco, el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que me hice sabio debajo del sol? Esto también es vanidad.
Resutados de la Búsqueda continuados...
- 1.Gé 2:9-Éx 10:26
- 2.Éx 11:3-Números 13:33
- 3.Números 14:43-Jueces 3:31
- 4.Jueces 5:15-1 Reyes 1:25
- 5.1 Reyes 1:44-1 Crónicas 11:2
- 6.1 Crónicas 11:22-Esdras 6:5
- 7.Esdras 6:11-Eclesiastés 2:19
- 8.Eclesiastés 2:21-Lamentaciones 1:8
- 9.Lamentaciones 3:32-Mateo 10:4
- 10.Mateo 10:32-Lucas 11:5
- 11.Lucas 11:18-Juan 15:20
- 12.Juan 15:23-Romanos 4:12
- 13.Romanos 4:16-2 Corintios 7:7
- 14.2 Corintios 7:12-2 Timoteo 2:5
- 15.2 Timoteo 2:10-Apocalipsis 13:7
- 16.Apocalipsis 14:10-Apocalipsis 17:11