'Quién' en la Biblia
¿Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!
{Salmo} de David cuando se fingió loco delante de Abimelec, quien lo echó, y él se fue.Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca.
¿Quién es el hombre que desea vida y quiere {muchos} días para ver el bien?
Dirán todos mis huesos: SEÑOR, ¿quién como tú, que libras al afligido de aquel que es más fuerte que él, sí, al afligido y al necesitado de aquel que lo despoja?
Sí, como una sombra anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula {riquezas,} y no sabe quién las recogerá.
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, contra mí ha levantado su calcañar.
Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?
El nos escoge nuestra heredad, la gloria de Jacob a quien El ama. (Selah)
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que {os} despedace, y no haya quien {os} libre.
Para el director del coro; según Mahalat. Masquil de David.El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido injusticias abominables; no hay quien haga el bien.
Todos se han desviado, a una se han corrompido; no hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno.
Y dije: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo.
He aquí, se jactan con su boca; espadas hay en sus labios, pues {dicen:} ¿Quién oye?
¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
Se aferran en propósitos malignos; hablan de tender trampas en secreto, {y} dicen: ¿Quién las verá?
El es quien nos guarda con vida, y no permite que nuestros pies resbalen.
diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguidlo y apresadlo, pues no hay quien {lo} libre.
Porque tu justicia, oh Dios, {alcanza} hasta los cielos, tú que has hecho grandes cosas; oh Dios, ¿quién como tú?
Porque él librará al necesitado cuando clame, también al afligido y al que no tiene quien le auxilie.
¿A quién tengo yo en los cielos, {sino a ti?} Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.
No vemos nuestras señales; ya no queda profeta, ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.
Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad.
Tú, {sólo} tú, has de ser temido; ¿y quién podrá estar en pie en tu presencia en el momento de tu ira?
Como agua han derramado su sangre alrededor de Jerusalén; y no hubo quien les diera sepultura.
Porque, ¿quién en el firmamento se puede comparar al SEÑOR? ¿Quién entre los hijos de los poderosos es como el SEÑOR,
Oh SEÑOR, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, poderoso SEÑOR? Tu fidelidad también te rodea.
¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?
Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.
Bienaventurado el hombre a quien corriges, SEÑOR, y lo instruyes en tu ley;
¿Quién se levantará por mí contra los malhechores? ¿Quién me defenderá de los que hacen iniquidad?
Envió a Moisés su siervo, {y} a Aarón a quien había escogido.
Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
¿Quién puede relatar los poderosos hechos del SEÑOR, {o} expresar toda su alabanza?
humilló pues, sus corazones con trabajos, tropezaron y no hubo quien {los} socorriera.
¿Quién es sabio? Que preste atención a estas cosas, y considere las bondades del SEÑOR.
¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
Que no haya quien le extienda misericordia, ni haya quien se apiade de sus huérfanos;
¿Quién es como el SEÑOR nuestro Dios, que está sentado en las alturas,
Me regocijo en tu palabra, como quien halla un gran botín.
SEÑOR, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer?
Bendito desde Sion sea el SEÑOR, quien mora en Jerusalén. ¿Aleluya!
Mira a la derecha, y ve, porque no hay quien me tome en cuenta; no hay refugio para mí; no hay quien cuide de mi alma.
Misericordia mía y fortaleza mía, mi baluarte y mi libertador, escudo mío en quien me he refugiado, el que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
Bienaventurado el pueblo a quien así le sucede; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el SEÑOR.
No confiéis en príncipes, {ni} en hijo de hombre en quien no hay salvación.
Arroja su hielo como migas {de pan;} ¿Quién puede resistir ante su frío?
porque el SEÑOR a quien ama reprende, como un padre al hijo en quien se deleita.
No niegues el bien a quien se le debe, cuando esté en tu mano el hacer{lo.}
Hay quien reparte, y le es añadido más, y hay quien retiene lo que es justo, sólo para venir a menos.
Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana.
Hay quien pretende ser rico, y nada tiene; hay {quien} pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna.
El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad, pero el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?
Muchos hombres proclaman su propia lealtad, pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
¿Quién puede decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?
¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las contiendas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?
porque de repente se levantará su desgracia, y la destrucción {que vendrá} de ambos, ¿quién {la} sabe?
porque es mejor que te digan: Sube acá, a que te humillen delante del príncipe a quien tus ojos han visto.
Cruel es el furor e inundación la ira; pero ¿quién se mantendrá ante los celos?
¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién recogió los vientos en sus puños? ¿Quién envolvió las aguas en su manto? ¿Quién estableció todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre o el nombre de su hijo? Ciertamente tú lo sabes.
no sea que me sacie y {te} niegue, y diga: ¿Quién es el SEÑOR?, o que sea menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios.
Mujer hacendosa, ¿quién {la} hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas.
Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.
¿Y quién sabe si será sabio o necio? Sin embargo, él tendrá dominio sobre todo el fruto de mi trabajo con que me afané obrando sabiamente bajo el sol. También esto es vanidad.
Porque ¿quién comerá y quién se alegrará sin El?
¿Quién sabe que el aliento {de vida} del hombre asciende hacia arriba y el aliento {de vida} del animal desciende hacia abajo, a la tierra?
Y he visto que no hay nada mejor para el hombre que gozarse en sus obras, porque esa es su suerte. Porque ¿quién le hará ver lo que ha de suceder después de él?
Había un {hombre} solo, sin sucesor, que no tenía hijo ni hermano, sin embargo, no había fin a todo su trabajo. En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezas, {y nunca se preguntó:} ¿Para quién trabajo yo y privo a mi vida del placer? También esto es vanidad y tarea penosa.
Igualmente, a todo hombre a quien Dios ha dado riquezas y bienes, lo ha capacitado también para comer de ellos, para recibir su recompensa y regocijarse en su trabajo: esto es don de Dios.
un hombre a quien Dios ha dado riquezas, bienes y honores, y nada le falta a su alma de todo lo que desea, pero que Dios no le ha capacitado para disfrutar de ellos, porque un extraño los disfruta. Esto es vanidad y penosa aflicción.
Porque, ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre durante {su} vida, en los contados días de su vana vida? Los pasará como una sombra. Pues, ¿quién hará saber al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?
Considera la obra de Dios: porque ¿quién puede enderezar lo que El ha torcido?
Está lejos lo que ha sido, y en extremo profundo. ¿Quién lo descubrirá?
¿Quién es como el sabio? ¿Y quién {otro} sabe la explicación de un asunto? La sabiduría del hombre ilumina su faz y hace que la dureza de su rostro cambie.
Puesto que la palabra del rey es soberana, ¿quién le dirá: Qué haces?
Si nadie sabe qué sucederá, ¿quién le anunciará cómo ha de suceder?
El necio multiplica las palabras, pero nadie sabe lo que sucederá, ¿y quién le hará saber lo que ha de suceder después de él?
`` ¿Quién es ésta que se asoma como el alba, hermosa como la luna llena, refulgente como el sol, imponente como {escuadrones} abanderados?"
¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo del manzano te desperté; allí tu madre tuvo dolores de parto por ti, allí tuvo dolores de parto, {y} te dio a luz.
Yo soy una muralla, y mis pechos como torres, entonces fui a sus ojos como quien halla la paz.
Cuando venís a presentaros delante de mí, ¿quién demanda esto de vosotros, de que pisoteéis mis atrios?
El fuerte se convertirá en estopa, y su trabajo en chispa. Arderán ambos a una, y no habrá quien {los} apague.
Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí.
Al SEÑOR de los ejércitos es a quien debéis tener por santo. Sea El vuestro temor, y sea El vuestro terror.
¿Y que haréis en el día del castigo, en la devastación que vendrá de lejos? ¿A quién huiréis por auxilio? ¿Y dónde dejaréis vuestra riqueza?
Alcanzó mi mano las riquezas de los pueblos como a un nido; como se recogen los huevos abandonados, yo junté toda la tierra, y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni gorgojeara.
Si el SEÑOR de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrar{lo?} Y en cuanto a su mano extendida, ¿quién puede volverla atrás?
Abandonadas están las ciudades de Aroer; serán para los rebaños, para que se echen {en ellas}, y no habrá quien {los} espante.
Y la tierra de Judá será terror para Egipto; todo aquel a quien se la mencionen quedará aterrado de ella, a causa del propósito que el SEÑOR de los ejércitos ha determinado contra él.
`` ¿Qué es tuyo aquí, y a quién tienes aquí, que te has labrado aquí un sepulcro, {como} el que labra en alto un sepulcro, {como} el que esculpe una morada para sí en la peña?
¿Quién ha planeado esto contra Tiro, la que concedía coronas, cuyos mercaderes eran príncipes, cuyos comerciantes eran los nobles de la tierra?
Y en aquel día se dirá: He aquí, éste es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara; éste es el SEÑOR a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación.
¿A quién enseñará conocimiento, o a quién interpretará el mensaje? ¿A los {recién} destetados? ¿A los {recién} quitados de los pechos?
¿Ay de los que van muy hondo para esconder sus planes al SEÑOR, y realizan sus obras en tinieblas y dicen: ¿Quién nos ve, o quién nos conoce?
Volved a aquel de quien tan profundamente os habéis apartado, oh hijos de Israel.
Aterrados están los pecadores en Sion, el temblor se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?
Sus nobles (y allí no hay ninguno {a quien} puedan proclamar rey) y todos sus príncipes serán nada.
`Yo digo: ``{Tu} consejo y poderío para la guerra sólo son palabras vacías." Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí?
``Tal vez el SEÑOR tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y {lo} reprenderá por las palabras que el SEÑOR tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda."
Así diréis a Ezequías, rey de Judá: ``No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: `Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.'
` ¿A quién has injuriado y blasfemado? ¿Y contra quién has alzado la voz y levantado con altivez tus ojos? ¿Contra el Santo de Israel!