'Alma' en la Biblia
Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y llegóse Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.
Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Y poniéndose el rey en pie junto á la columna, hizo alianza delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras de la al
No hubo tal rey antes de él que se convirtiese á Jehová de todo su corazón, y de toda su alma, y de todas su fuerzas, conforme á toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro tal.
Y dijo Dios á Salomón: Por cuanto esto fué en tu corazón, que no pediste riquezas, hacienda, ó gloria, ni el alma de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para juzgar mi pueblo, sobre el cual te he
Si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra que tú diste á sus padres, hacia la ciudad que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado á tu nom
Y entraron en concierto de que buscarían á Jehová el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma;
Y estando el rey en pie en su sitio, hizo alianza delante de Jehová de caminar en pos de Jehová, y de guardar sus mandamientos, sus testimonios, y sus estatutos, de todo su corazón y de toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban es
Entonces dijo Mardochêo que respondiesen á Esther: No pienses en tu alma, que escaparás en la casa del rey más que todos los Judíos:
Las cosas que mi alma no quería tocar, Por los dolores son mi comida.
Por tanto yo no reprimiré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y quejaréme con la amargura de mi alma.
Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, Y quiso la muerte más que mis huesos.
Bien que yo fuese íntegro, no conozco mi alma: Reprocharé mi vida.
ESTA mi alma aburrida de mi vida: Daré yo suelta á mi queja sobre mí, Hablaré con amargura de mi alma.
Mas los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; Y su esperanza será agonía del alma.
En su mano está el alma de todo viviente, Y el espíritu de toda carne humana.
¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, Y pondré mi alma en mi mano?
Mas su carne sobre él se dolerá, Y entristecerse ha en él su alma.
También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, Que yo os tendría compañía en las palabras, Y sobre vosotros movería mi cabeza.
Oh tú, que despedazas tu alma con tu furor, ¿Será dejada la tierra por tu causa, Y serán traspasadas de su lugar las peñas?
¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, Y me moleréis con palabras?
Empero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, é hizo.
Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, Y hubiere hálito de Dios en mis narices,
Porque ¿cuál es la esperanza del hipócrita, por mucho que hubiere robado, Cuando Dios arrebatare su alma?
Hanse revuelto turbaciones sobre mí; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pasó como nube
Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido.
¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
(Que ni aun entregué al pecado mi paladar, Pidiendo maldición para su alma;)
Si comí su sustancia sin dinero, O afligí el alma de sus dueños;
Detendrá su alma de corrupción, Y su vida de que pase á cuchillo.
Que le hace que su vida aborrezca el pan, Y su alma la comida suave.
Y su alma se acerca al sepulcro, Y su vida á los que causan la muerte.
Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, Y su vida se verá en luz.
Para apartar su alma del sepulcro, Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.
Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
No sea que arrebate mi alma, cual león Que despedaza, sin que haya quien libre.
Persiga el enemigo mi alma, y alcánce la; Y pise en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien Jehová aborrece.
Al Músico principal: Salmo de David. EN Jehová he confiado; ¿Cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?
Jehová prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha;
Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Levántate, oh Jehová; Prevén su encuentro, póstrale: Libra mi alma del malo con tu espada;
La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.
Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
Confortará mi alma; Guiárame por sendas de justicia por amor de su nombre.
El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño.
Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.
Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dísteme vida, para que no descendiese á la sepultura.
Me gozaré y alegraré en tu misericordia; Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias:
Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: Hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
Nuestra alma esperó á Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
En Jehová se gloriará mi alma: Oiránlo los mansos, y se alegrarán.
Jehová redime el alma de sus siervos; Y no serán asolados cuantos en él confían.
Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di á mi alma: Yo soy tu salud.
Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
Y gócese mi alma en Jehová; Y alégrese en su salud.
Volviéronme mal por bien, Para abatir á mi alma.
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
No digan en su corazón: Ea, alma nuestra! No digan: Hémoslo devorado!
Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día.
Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré. COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra.
Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: Y tú serás loado cuando bien te tratares.
Porque extraños se han levantado contra mí, Y fuertes buscan mi alma: No han puesto á Dios delante de sí. (Selah.)
El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; Pues fueron contra mí muchos.
Al Músico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando huyó de delante de Saúl á la cueva. TEN misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé, Hasta que pasen los qu
Red han armado á mis pasos; Hase abatido mi alma: Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído. (Selah.)
Al Músico principal: á Jeduthúm: Salmo de David. EN Dios solamente está callada mi alma: De él viene mi salud.
Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.
Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas;
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
Está mi alma apegada á ti: Tu diestra me ha sostenido.
Mas los que para destrucción buscaron mi alma, Caerán en los sitios bajos de la tierra.
El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.
Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
Porque mis enemigos han tratado de mí; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, Y mi alma, á la cual redimiste.
No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.
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