'Alma' en la Biblia
Al Señor busqué en el día de mi angustia: Mi mal corría de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo.
Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
Guarda mi alma, porque soy pío: Salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti confía.
Alegra el alma de tu siervo: Porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.
Porque tu misericordia es grande para conmigo; Y has librado mi alma del hoyo profundo.
Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, Y no te pusieron delante de sí.
Porque mi alma está harta de males, Y mi vida cercana al sepulcro.
¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
Si no me ayudara Jehová, Presto morara mi alma en el silencio.
En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.
Salmo de David. BENDICE, alma mía á Jehová; Y bendigan todas mis entrañas su santo nombre.
Bendice, alma mía, á Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
Bendecid á Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía á Jehová.
BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.
Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, á Jehová. Aleluya.
Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos.
Porque sació al alma menesterosa, Y llenó de bien al alma hambrienta.
Su alma abominó toda vianda, Y llegaron hasta las puertas de la muerte.
Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma.
Porque él se pondrá á la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.
Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma.
Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque Jehová te ha hecho bien.
Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.
Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.
DALETH. Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra.
Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra.
KAF. Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.
De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.
PE. Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.
Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.
Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden.
Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.
Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.
Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros.
Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
Mi alma espera á Jehová Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.
En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.
En el día que clamé, me respondiste; Esforzásteme con fortaleza en mi alma.
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.
Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.
Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.
Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
Extendí mis manos á ti; Mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.)
Hazme oir por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por donde ande, Porque á ti he alzado mi alma
Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: Por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, Y destruirás todos los adversarios de mi alma: Porque yo soy tu siervo.
Aleluya. ALABA, oh alma mía, á Jehová.
Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, La cual prenderá el alma de sus poseedores.
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere dulce á tu alma,
Y serán vida á tu alma, Y gracia á tu cuello.
Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma:
Porque á causa de la mujer ramera es reducido el hombre á un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón.
No tienen en poco al ladrón, cuando hurtare Para saciar su alma teniendo hambre:
Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: Corrompe su alma el que tal hace.
Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte.
Jehová no dejará hambrear el alma del justo: Mas la iniquidad lanzará á los impíos.
A su alma hace bien el hombre misericordioso: Mas el cruel atormenta su carne.
El alma liberal será engordada: Y el que saciare, él también será saciado.
Del fruto de su boca el hombre comerá bien: Mas el alma de los prevaricadores hallará mal.
El que guarda su boca guarda su alma: Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.
Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: Mas el alma de los diligentes será engordada.
El deseo cumplido deleita el alma: Pero apartarse del mal es abominación á los necios.
El justo come hasta saciar su alma: Mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.
El corazón conoce la amargura de su alma; Y extraño no se entrometerá en su alegría.
El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.
El camino de los rectos es apartarse del mal: Su alma guarda el que guarda su camino.
Panal de miel son los dichos suaves. Suavidad al alma y medicina á los huesos.
El alma del que trabaja, trabaja para sí; Porque su boca le constriñe.
La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma.
El alma sin ciencia no es buena; Y el presuroso de pies peca.
El que posee entendimiento, ama su alma: El que guarda la inteligencia, hallará el bien.
La pereza hace caer en sueño; Y el alma negligente hambreará.
El que guarda el mandamiento, guarda su alma: Mas el que menospreciare sus caminos, morirá.
Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se excite tu alma para destruirlo.
Como bramido de cachorro de león es el terror del rey: El que lo hace enfurecerse, peca contra su alma.
Candela de Jehová es el alma del hombre, Que escudriña lo secreto del vientre.
El alma del impío desea mal: Su prójimo no le parece bien.
El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.
Espinas y lazos hay en el camino del perverso: El que guarda su alma se alejará de ellos.
Porque Jehová juzgará la causa de ellos, Y despojará el alma de aquellos que los despojaren.
Porque no aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.
Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo.
Tú lo herirás con vara, Y librarás su alma del infierno.
Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿No lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.
Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: Si la hallares tendrá recompensa, Y al fin tu esperanza no será cortada.
Como frío de nieve en tiempo de la siega, Así es el mensajero fiel á los que lo envían: Pues al alma de su señor da refrigerio.
Como el agua fría al alma sedienta, Así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
El alma harta huella el panal de miel; Mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce.
Corrige á tu hijo, y te dará descanso, Y dará deleite á tu alma.
No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.
Está un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
Hombre á quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le dió facultad de comer de ello, sino que los extraños se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.
Si el hombre engendrare ciento, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se hartó del bien, y también careció de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que él.
Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su alma no se harta.
Lo que aun busca mi alma, y no encuentro: un hombre entre mil he hallado; mas mujer de todas éstas nunca hallé.
Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, Dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: Porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando Tras los rebaños de tus compañeros?
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