'Diciendo' en la Biblia
Después de estos días, Elisabet su mujer concibió, y se recluyó por cinco meses, diciendo:
Todos los que {las} oían {las} guardaban en su corazón, diciendo: `` ¿Qué, pues, llegará a ser este niño?" Porque la mano del Señor ciertamente estaba con él.
Su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:
De repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:
Simeón tomó al Niño en sus brazos, y bendijo a Dios diciendo:
Jesús entonces lo reprendió, diciendo: `` ¡Cállate y sal de él!" Y después que el demonio lo derribó en medio {de ellos,} salió de él sin hacerle ningún daño.
Al ver {esto,} Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: `` ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!"
Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: ``Quiero; sé limpio." Y al instante la lepra lo dejó.
Entonces los escribas y Fariseos comenzaron a razonar, diciendo: `` ¿Quién es Este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?"
El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: ``Hoy hemos visto cosas extraordinarias."
Y los Fariseos y sus escribas se quejaban a los discípulos de Jesús, diciendo: `` ¿Por qué comen y beben ustedes con los recaudadores de impuestos y con los pecadores?"
Cuando ellos llegaron a Jesús, Le rogaron con insistencia, diciendo: ``El centurión es digno de que le concedas esto;
Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciendo: ``Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que Tú entres bajo mi techo;
El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: ``Un gran profeta ha surgido entre nosotros." También decían: ``Dios ha visitado a Su pueblo."
Llegándose a Jesús, Lo despertaron, diciendo: `` ¡Maestro, Maestro, que perecemos!" Y El, levantándose, reprendió al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma.
Pero el hombre de quien habían salido los demonios Le rogaba que le permitiera estar con El; pero Jesús lo despidió, diciendo:
Mientras Jesús estaba todavía hablando, vino alguien de {la casa de Jairo,} oficial de la sinagoga, diciendo: ``Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro."
Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: `` ¡Niña, levántate!"
Los setenta regresaron con gozo, diciendo: ``Señor, hasta los demonios se nos sujetan en Tu nombre."
Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo, reaccionó diciendo a la multitud: ``Hay seis días en los cuales se debe trabajar; vengan, pues, en esos {días} y sean sanados, y no en día de reposo."
"Después que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, y ustedes, estando fuera, comiencen a llamar a la puerta, diciendo: `Señor, ábrenos.' El respondiendo, les dirá: `No sé de dónde son.'
diciendo: `Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.'
"Cuando {la} encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: `Alégrense conmigo porque he hallado la moneda que había perdido.'
"Y si peca contra ti siete veces al día, y vuelve a ti siete veces, diciendo: `Me arrepiento,' perdónalo."
"También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él {constantemente,} diciendo: `Hágame usted justicia de mi adversario.'
"Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: `Dios, ten piedad de mí, pecador.'
Estando ellos oyendo estas cosas, Jesús continuó diciendo una parábola, porque El estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
"Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: `No queremos que éste reine sobre nosotros.'
"Se presentó el primero, diciendo: `Señor, su moneda se ha multiplicado diez veces.'
"Entonces vino el segundo, diciendo: `Su moneda, señor, se ha multiplicado cinco veces.'
"Y vino otro, diciendo: `Señor, aquí está su moneda, que he tenido guardada en un pañuelo;
diciendo: `` ¡BENDITO EL REY QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!"
diciendo: `` ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Y ellos razonaban entre sí, diciendo: ``Si decimos: `Del cielo,' El dirá: ` ¿Por qué no le creyeron?'
"Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre sí, diciendo: `Este es el heredero; vamos a matarlo para que la heredad sea nuestra.'
Jesús respondió: ``Cuídense de no ser engañados; porque muchos vendrán en Mi nombre, diciendo: `Yo soy {el Cristo (el Mesías)},' y: `El tiempo está cerca.' No los sigan.
Y tomando el pan, después de haber dado gracias, {lo} partió, y les dio, diciendo: ``Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí."
De la misma manera {tomó} la copa después de haber cenado, diciendo: ``Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes.
diciendo: ``Padre, si es Tu voluntad, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya."
Pero él {lo} negó, diciendo: ``Mujer, yo no Lo conozco."
Pasada como una hora, otro insistía, diciendo: ``Ciertamente éste también estaba con El, pues él también es Galileo."
Cuando se hizo de día, se reunió el Concilio (Sanedrín) de los ancianos del pueblo, tanto los principales sacerdotes como los escribas, y llevaron a Jesús ante su Concilio, diciendo:
Y comenzaron a acusar a Jesús, diciendo: ``Hemos hallado que éste pervierte a nuestra nación, prohibiendo pagar impuesto al César, y diciendo que El mismo es Cristo (el Mesías), un Rey."
Pero ellos insistían, diciendo: ``El alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí."
El pueblo estaba {allí} mirando; y aun los gobernantes se burlaban de El, diciendo: ``A otros salvó; que se salve El mismo si Este es el Cristo (el Mesías) de Dios, Su Escogido."
diciendo: ``Si Tú eres el Rey de los Judíos, sálvate a Ti mismo."
Uno de los malhechores que estaban colgados {allí} Le lanzaba insultos (blasfemias), diciendo: `` ¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!"
Al ver el centurión lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: ``Ciertamente, este hombre era inocente (justo)."
diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar."
y al no hallar Su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía.
Y ellos Le insistieron, diciendo: ``Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado." Y entró a quedarse con ellos.