'Ella' en la Biblia
Ella venía por la tarde, y a la mañana se volvía a la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas; no venía más al rey, salvo si el rey la quería, y era llamada por nombre.
Entonces Esther llamó a Atac, uno de los eunucos del rey, que él había hecho estar delante de ella, y lo mandó a Mardoqueo, con orden de saber qué era aquello, y por qué.
Y fue que cuando el rey vio a la reina Esther que estaba en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos; y el rey extendió a Esther el cetro de oro que tenía en su mano. Entonces se acercó Esther y tocó la punta del cetro.
Y añadió Amán: También la reina Esther a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella preparó, sino a mí; y aun para mañana estoy convidado por ella con el rey.
Y le dijo Zeres su esposa, y todos sus amigos: Hagan una horca alta de cincuenta codos, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y el consejo agradó a Amán, e hizo preparar la horca.
Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey, está en casa de Amán. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.
Ese mismo día el rey Asuero dio a la reina Esther la casa de Amán enemigo de los judíos; y Mardoqueo vino delante del rey, porque Esther le declaró lo que él era respecto de ella.
Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
¡Oh que fuera aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!
que esperan la muerte, y ella no llega, aunque la buscan más que a tesoros enterrados;
Se apoyará él sobre su casa, mas no permanecerá; se asirá de ella, mas no resistirá.
y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron;
o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar también te lo declararán.
No confíe el iluso en la vanidad; porque ella será su recompensa.
él la preparará, pero el justo se vestirá de ella, y el inocente repartirá la plata.
De la tierra nace el pan, y debajo de ella está como convertida en fuego.
No se igualará con ella topacio de Etiopía; no se podrá apreciar con oro fino.
Dios entiende el camino de ella, y Él conoce su lugar.
Me vestía de justicia, y ella me cubría; como manto y diadema era mi justicia.
Muela para otro mi esposa, y sobre ella otros se encorven.
He aquí que sobre él extiende su luz, y cobija con ella las profundidades del mar.
Tocante a ella anunciará el trueno, su compañero, que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?
para que ocupe los fines de la tierra, y que sean sacudidos de ella los impíos?
Ella muda como barro bajo el sello, y viene a estar como con vestidura:
Sus polluelos chupan la sangre; y donde hubiere cadáveres, allí está ella.
Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
Con vestidos bordados será llevada al Rey; vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas a ti.
Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
Día y noche la rodean sobre sus muros; e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
Agravios hay en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
Cuando el Omnipotente esparció los reyes en ella, se emblanqueció como la nieve en Salmón.
Porque sumergirás tu pie en la sangre de tus enemigos, y en ella también la lengua de tus perros.
Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre habitarán en ella.
Preparaste el terreno delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
Y de Sión se dirá: Éste y aquél nacieron en ella; y el Altísimo mismo la establecerá.
Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
Te levantarás y tendrás misericordia de Sión; porque es tiempo de tener misericordia de ella, pues el plazo ha llegado.
Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.
que pasa el viento por ella, y perece; y su lugar no la conoce más.
Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias de la selva.
el cual mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
Cuando ellos eran pocos en número, y extranjeros en ella;
Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad.
MEM. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.
He aquí, en Efrata oímos de ella; la hallamos en los campos del bosque.
Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
Todos los que a ella entraren, no volverán, ni tomarán los senderos de la vida.
Porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella;
mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán desarraigados de ella.
Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.
Ella es árbol de vida a los que la abrazan, y bienaventurados son los que la retienen.
No la dejes, y ella te guardará; ámala, y ella te conservará.
Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado.
Retén la instrucción, no la dejes; guárdala, porque ella es tu vida.
Déjala, no pases por ella; apártate de ella, sigue adelante.
Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa;
No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos;
Se fue en pos de ella luego, como va el buey al degolladero, o como el necio a las prisiones para ser castigado;
Porque a muchos ha hecho caer heridos; y aun los hombres más fuertes han sido muertos por ella.
Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todas las cosas que se pueden desear, no son de comparar con ella.
La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.
La lengua sana es árbol de vida; mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.
La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es el juicio de ella.
Honra es al hombre el apartarse de contienda; mas todo insensato se envolverá en ella.
Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; aquel contra el cual Jehová estuviere airado, caerá en ella.
También ella, como ladrón, acecha, y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
y vi que por toda ella habían crecido espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida.
¿Hallaste la miel? Come lo que te basta; no sea que te hartes de ella y la vomites.
El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo.
Le dará ella bien y no mal, todos los días de su vida.
Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.
Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos son como ataduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador será apresado por ella.
No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no se da de baja en tal guerra, ni la impiedad librará al que se entregue a ella.
Había una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y vino contra ella un gran rey, y la sitió, y edificó contra ella grandes baluartes;
y se halló en ella un hombre pobre, sabio, el cual libró la ciudad con su sabiduría; sin embargo, nadie se acordó de aquel hombre pobre.
Tu cuello, como la torre de David, edificada para armería; mil escudos están colgados de ella, todos escudos de valientes.
Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos: ¿Qué haremos a nuestra hermana cuando de ella se hablare?
Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; y si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro.
¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel! Llena estuvo de juicio, en ella habitó justicia, mas ahora, homicidas.
Sión con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia.
Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra.
La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Por qué, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
Pues aún quedará en ella una décima parte, y volverá a ser consumida, como la encina y el roble, de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco de ella la simiente santa.
Subamos contra Judá, y aterroricémosla, y hagamos una brecha para nosotros, y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:
Y me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella en estilo de hombre tocante a Maher-salal-has-baz.
¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el bordón se levantase contra el que lo levanta! ¡Como si se levantase la vara como si no fuese leño!
He aquí el día de Jehová viene, cruel, y de saña y ardiente ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores.
Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada;
¿Y qué se responderá a los mensajeros de la nación? Que Jehová fundó a Sión, y que en ella se refugiarán los afligidos de su pueblo.