'Otros' en la Biblia
Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros.
Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios.
Empero cierto estoy yo de vosotros, hermanos míos, que aun vosotros mismos estáis llenos de bodad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podáis amonestaros los unos á los otros.
Saludaos los unos á los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.
Si á los otros no soy apóstol, á vosotros ciertamente lo soy: porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.
¿No tenemos potestad de traer con nosotros una hermana mujer también como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?
Si otros tienen en vosotros esta potestad, ¿no más bien nosotros? Mas no hemos usado de esta potestad: antes lo sufrimos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.
Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.
Así, que, hermanos míos, cuando os juntáis á comer, esperaos unos á otros.
Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros.
Pero en la iglesia más quiero hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también á los otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.
En la ley está escrito: En otras lenguas y en otros labios hablaré á este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos.
Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos á los otros con ósculo santo.
No hablo como quien manda, sino para poner á prueba, por la eficacia de otros, la sinceridad también de la caridad vuestra.
Porque no digo esto para que haya para otros desahogo, y para vosotros apretura;
Saludaos los unos á los otros con ósculo santo.
Y á su disimulación consentían también los otros Judíos; de tal manera que aun Bernabé fué también llevado de ellos en su simulación.
Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.
Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.
No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu:
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores;
Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido.
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Pero los otros por amor, sabiendo que soy puesto por la defensa del evangelio.
Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:
No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros.
No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Crito os perdonó, así también hacedlo vosotros.
La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos á los otros con salmos é himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.
Ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.
Mas acerca de la caridad fraterna no habéis menester que os escriba: porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis los unos á los otros;
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras.
Por lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.
Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros.
Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.
A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman.
Los pecados de algunos hombres, antes que vengan ellos á juicio, son manifiestos; mas á otros les vienen después.
Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros.
Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.
Antes exhortaos los unos á los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado:
(Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el orden de Melchîsedec:)
Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer.
Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo.
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
Otros experimentaron vituperios y azotes; y á más de esto prisiones y cárceles;
Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.
Hermanos, no os quejéis unos contra otros, porque no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.
Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
Habiendo purificado vuestra almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos á otros entrañablemente de corazón puro:
Hospedaos los unos á los otros sin murmuraciones.
Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.
Igualmente, mancebos, sed sujetos á los ancianos; y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
Saludaos unos á otros con ósculo de caridad. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.
Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros.
Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos á otros como nos lo ha mandado.
Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.
Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos á otros.
Ninguno vió jamás á Dios. Si nos amamos unos á otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros:
Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino aquel que nosotros hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos á otros.
Mas haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne.
Y salió otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre él, fué dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos á otros: y fuéle dada una grande espada.
Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen á los demonios, y á las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oir
Y los moradores de la tierra se gozarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán dones los unos á los otros; porque estos dos profetas han atormentado á los que moran sobre la tierra.
Entonces el dragón fué airado contra la mujer; y se fué á hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
Y los otros fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos.
Mas los otros muertos no tornaron á vivir hasta que sean cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección.
Resutados de la Búsqueda continuados...
Resultados de Búsqueda por Versiones
- J2000 (295)
- LBDA (322)
- NBLH (345)
- RV (266)
- SEV (293)
- RV1909 (275)
Resultados de Búsqueda por Libro
- Génesis (5)
- Éxodo (9)
- Levítico (3)
- Números (2)
- Deuteronomio (1)
- Josué (5)
- Jueces (4)
- 1 Samuel (5)
- 2 Samuel (3)
- 1 Reyes (8)
- 2 Reyes (3)
- 1 Crónicas (8)
- 2 Crónicas (4)
- Esdras (3)
- Nehemías (2)
- Ester (2)
- Job (4)
- Salmos (2)
- Eclesiastés (3)
- Isaías (2)
- Jeremías (4)
- Ezequiel (10)
- Daniel (7)
- Miqueas (1)
- Habacuc (1)
- Zacarías (1)
Artículos Relacionados
- A juzgar nosotros mismos
- Aliento, ejemplos de
- Alimentos para otros dioses.
- Amar a los demás
- Amor fraterno
- Amor, naturaleza de
- Apertura a los otros
- Becas, entre los creyentes
- Causando que otros tropiecen
- Compromiso, al pueblo de Dios
- Cuidar a los demás
- Dios enviando otros
- Dios nombrar otros
- Dios para nosotros
- Dios vive en nosotros
- Dios viviendo con nosotros
- Egoísmo
- El Ministerio, en la Iglesia
- El altruismo
- El amor a los demás
- El amor a los demás se muestra en
- El amor ágape
- El amor, el uno para el otro
- Exhortar a los otros
- Juzgar a otros
- La oración, para otros
- Las actitudes, a otras personas
- Las conciencias, antes que otros
- Las multitudes
- Los comandos, en NT
- Muerte de otros grupos
- No pido otros
- No tener otros dioses.
- Perdonar a otros
- Potros
- Que la gente salga de otros lugares
- Seis cosas
- Siete días
- Amar
- Amar a los compañeros cristianos
- Amar a todos
- Amarse unos a otros
- Amarte a uno mismo
- Animarse unos a otros
- Ayudar a los más necesitados
- Dar animo a los demás
- Darse ánimo unos a otros
- El amor de Dios
- El amor de Dios por nosotros
- El amor fraternal
- El amor verdadero
- El evangelismo
- El plan de Dios para nosotros
- El rechazo a otros Dioses
- El sufrimiento por la muerte de otros
- Estar de acuerdo unos con otros
- La benevolencia
- La confianza en uno mismo y el autoestima
- La falta de ayuda en otros Dioses
- La forma de tratar a los demás
- La obra de Dios en nosotros
- La ocultación de las cosas de Dios
- La paz para vosotros
- Las penas por servir a otros Dioses
- Los otros dos hombres
- Los profetas de otros Dioses
- Los siete días para efectos legales
- Los talentos
- Luchar unos con otros
- Manifestar hipocresía
- Matarse unos a otros
- Nosotros en Dios
- Otros dones de Dios
- Otros milagros
- Otros tiempos
- Perdonar a los demás
- Reunirse unos con otros
- Ser amado
- Servir a personas
- Órdenes de Cristo