'Oh' en la Biblia
¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?
NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad.
Oh Israel, confía en Jehová: El es su ayuda y su escudo.
Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma.
Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque Jehová te ha hecho bien.
Oh Jehová, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones.
En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.
Oh Jehová, salva ahora, te ruego: Oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora.
Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos.
Allegádome he á tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.
HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin.
VAV. Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salud, conforme á tu dicho.
Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y consoléme.
Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.
JET. Mi porción, oh Jehová, Dije, será guardar tus palabras.
De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.
TETH. Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme á tu palabra.
Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste.
LAMED. Para siempre, oh Jehová, Permenece tu palabra en los cielos.
Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, Vivifícame conforme á tu palabra.
Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios.
Tiempo es de hacer, oh Jehová; Disipado han tu ley.
TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.
Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio.
Cercano estás tú, oh Jehová; Y todos tus mandamientos son verdad.
Muchas son tus misericordias, oh Jehová: Vivifícame conforme á tus juicios.
Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia.
Tu salud he esperado, oh Jehová; Y tus mandamientos he puesto por obra.
TAU. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: Dame entendimiento conforme á tu palabra.
Deseado he tu salud, oh Jehová; Y tu ley es mi delicia.
Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;
Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.
Haz bien, oh Jehová, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones.
Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, Como los arroyos en el austro.
Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.
JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.
Cántico gradual. ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción;
Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.
Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.
Oh Jehová, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehová para generación y generación.
Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, Mi diestra sea olvidada.
Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos.
Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Cuando habrán oído los dichos de tu boca.
Jehová cumplirá por mí: Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No dejarás la obra de tus manos.
Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido.
Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
Así que cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! Cuán multiplicadas son sus cuentas!
De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.
¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos:
Al Músico principal: Salmo de David. LIBRAME, oh Jehová, de hombre malo: Guárdame de hombre violento;
Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.
He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.
No des, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.
Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.
Clamé á ti, oh Jehová, Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.
Salmo de David. OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.
Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: No escondas de mí tu rostro, Y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura.
Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: A ti me acojo.
Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: Por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes?
Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: Con salterio, con decacordio cantaré á ti.
Alábente, oh Jehová, todas tus obras; Y tus santos te bendigan.
Aleluya. ALABA, oh alma mía, á Jehová.
Reinará Jehová para siempre; Tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.
¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia?
Ve á la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio;
Oh hombres, á vosotros clamo; Y mi voz es á los hijos de los hombres.
Oh impío, no aceches la tienda del justo, No saquees su cámara;
No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la cerveza.
Oh si él me besara con ósculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Morena soy, oh hijas de Jerusalem, Mas codiciable; Como las cabañas de Cedar, Como las tiendas de Salomón.
Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Sal, yéndote por las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor Hasta que quiera.
Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente.
La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne Dieron olor: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
Salid, oh doncellas de Sión, y ved al rey Salomón Con la corona con que le coronó su madre el día de su desposorio, Y el día del gozo de su corazón.
Conmigo del Líbano, oh esposa, Conmigo ven del Líbano: Mira desde la cumbre de Amana, Desde la cumbre de Senir y de Hermón, Desde las guaridas de los leones, Desde los montes de los tigres.
Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.
YO vine á mi huerto, oh hermana, esposa mía: Cogido he mi mirra y mis aromas; He comido mi panal y mi miel, Mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; Babed, amados, y embriagaos.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, si hallareis á mi amado, Que le hagáis saber cómo de amor estoy enferma.
¿Qué es tu amado más que otro amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras?
Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem.
¿DONDE se ha ido tu amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Adónde se apartó tu amado, Y le buscaremos contigo?
Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; De desear, como Jerusalem; Imponente como ejércitos en orden.
Tórnate, tórnate, oh Sulamita; Tórnate, tórnate, y te miraremos. ¿Qué veréis en la Sulamita? Como la reunión de dos campamentos.
CUAN hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, Obra de mano de excelente maestro.
Qué hermosa eres, y cuán suave, Oh amor deleitoso!
Las mandrágoras han dado olor, Y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado.
OH quién te me diese como hermano Que mamó los pechos de mi madre; De modo que te halle yo fuera, y te bese, Y no me menosprecien!
Conjúroos, oh doncellas de Jerusalem, Que no despertéis, ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
Mi viña, que es mía, está delante de mí: Las mil serán tuyas, oh Salomón, Y doscientas, de los que guardan su fruto.
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