'Ella' en la Biblia
No confíe el iluso en la vanidad; Porque ella será su recompensa.
Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; Y habitó en ella el distinguido.
De la tierra nace el pan, Y debajo de ella estará como convertida en fuego.
No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; No se podrá apreciar con oro fino.
Dios entiende el camino de ella, Y él conoce su lugar.
Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; Y mi toca era juicio.
Muela para otro mi mujer, Y sobre ella otros se encorven.
He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las raíces de la mar.
Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.
Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oída su voz, no los detiene.
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?
Y establecí sobre ella mi decreto, Y le puse puertas y cerrojo,
Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impíos?
Ella habita y está en la piedra, En la cumbre del peñasco y de la roca.
La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de Jehová.
Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.
Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas á ti.
Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
Día y noche la rodean sobre sus muros; E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
Agravios hay en medio de ella, Y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.
No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón.
Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros.
Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; Y fortificarála el mismo Altísimo.
Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes estarán en ti.
Sino que el juicio será vuelto á justicia, Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; Porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión.
Que pasó el viento por ella, y pereció: Y su lugar no la conoce más.
Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.
Asimismo esta gran mar y ancha de términos: En ella pescados sin número, Animales pequeños y grandes.
Allí andan navíos; Allí este leviathán que hiciste para que jugase en ella.
El cual mira á la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.
Esto siendo ellos pocos hombres en número, Y extranjeros en ella.
Y amó la maldición, y vínole; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.
MEM. Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, Así Jehová alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.
He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.
Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.
Todos los que á ella entraren, no volverán, Ni tomarán las veredas de la vida.
Porque los rectos habitarán la tierra, Y los perfectos permanecerán en ella;
Mas los impíos serán cortados de la tierra, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.
Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar á ella.
Ella es árbol de vida á los que de ella asen: Y bienaventurados son los que la mantienen.
No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.
Engrandécela, y ella te engrandecerá: Ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado.
Desampárala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa.
Aleja de ella tu camino, Y no te acerques á la puerta de su casa;
No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos:
Vase en pos de ella luego, Como va el buey al degolladero, Y como el loco á las prisiones para ser castigado;
Porque á muchos ha hecho caer heridos; Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.
Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todas las cosas que se pueden desear, no son de comparar con ella.
La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.
Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida: Mas por la boca de los impíos ella será trastornada.
La sana lengua es árbol de vida: Mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.
La suerte se echa en el seno: Mas de Jehová es el juicio de ella.
Honra es del hombre dejarse de contienda: Mas todo insensato se envolverá en ella.
La ciudad de los fuertes tomó el sabio, Y derribó la fuerza en que ella confiaba.
Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.
Sima profunda es la boca de las extrañas: Aquel contra el cual estuviere Jehová airado, caerá en ella.
También ella, como robador, acecha, Y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, Ortigas habían ya cubierto su haz, Y su cerca de piedra estaba ya destruída.
¿Hallaste la miel? come lo que te basta; No sea que te hartes de ella, y la vomites.
El que cavare sima, caerá en ella: Y el que revuelva la piedra, á él volverá.
El corazón de su marido está en ella confiado, Y no tendrá necesidad de despojo.
Darále ella bien y no mal, Todos los días de su vida.
Ella se hizo tapices; De lino fino y púrpura es su vestido.
Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alejó de mí.
Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazón; sus manos como ligaduras. El que agrada á Dios escapará de ella; mas el pecador será preso en ella.
Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y cércala, y edifica contra ella grandes baluartes:
Y hállase en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel pobre hombre.
El que mudare las piedras, trabajo tendrá en ellas: el que cortare la leña, en ella peligrará.
Tu cuello, como la torre de David, edificada para muestra; Mil escudos están colgados de ella, Todos escudos de valientes.
Tenemos una pequeña hermana, Que no tiene pechos: ¿Qué haremos á nuestra hermana Cuando de ella se hablare?
Si ella es muro, Edificaremos sobre él un palacio de plata: Y si fuere puerta, La guarneceremos con tablas de cedro.
¿Cómo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habitó equidad; mas ahora, homicidas.
Sión con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia.
Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, sentaráse en tierra.
Cuando el Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sión, y limpiare las sangres de Jerusalem de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de ardimiento.
Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llevó uvas silvestres.
¿Qué más se había de hacer á mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?
Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco de ella la simiente santa.
Vamos contra Judá, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros, y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:
¿Gloriaráse el hacha contra el que con ella corta? ¿se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? como si el bordón se levantase contra los que lo levantan; como si se levantase la vara: ¿no es leño?
He aquí el día de Jehová viene, crudo, y de saña y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores.
Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni hincará allí tienda el Arabe, ni pastores tendrán allí majada:
¿Y qué se responderá á los mensajeros de la gentilidad? Que Jehová fundó á Sión, y que á ella se acogerán los afligidos de su pueblo.
Subió á Bayith y á Dibón, lugares altos, á llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab: toda cabeza de ella será raída, y toda barba se mesará.
Y la tierra de Judá será de espanto á Egipto; todo hombre que de ella se acordare se asombrará, por causa del consejo que Jehová de los ejércitos acordó sobre aquél.
Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una choza; y agravaráse sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.
Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las gentes que pelearán contra Ariel, y todos los que pelearán contra ella y sus ingenios, y los que la pondrán en apretura.
No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.
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