'Mi' en la Biblia
Pero yo he puesto a mi Rey sobre Sión, mi santo monte.
Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi Hijo eres tú; yo te engendré hoy.
«Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalón su hijo» ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
Muchos dicen de mi vida: No hay para él salvación en Dios. (Selah)
Pero tú, oh Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé a Jehová, y Él me respondió desde su monte santo. (Selah)
No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren sitio contra mí.
«Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de David» Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia; estando en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah)
Tú diste alegría a mi corazón, más que la de ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
«Al Músico principal: sobre Nehilot: Salmo de David» Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi meditación.
Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración delante de ti, y esperaré.
Guíame, Jehová, en tu justicia a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado; sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
Fatigado estoy de mi gemir; toda la noche hago nadar mi cama con mis lágrimas, riego mi lecho con mi llanto.
Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
no sea que desgarren mi alma cual león, despedazándola, sin que haya quien libre.
si di mal pago al que estaba en paz conmigo (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo),
persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah)
Jehová juzgará a los pueblos: Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad.
Mi defensa está en Dios, que salva a los rectos de corazón.
«Al Músico principal: sobre Mutlaben: Salmo de David» Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
Porque has sostenido mi juicio y mi causa; te sentaste en el trono juzgando con justicia.
Ten misericordia de mí, oh Jehová; mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
«Al Músico principal: Salmo de David» En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma: Escapa al monte cual ave?
«Al Músico principal: Salmo de David» ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
para que no diga mi enemigo: Lo he vencido: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare;
mas yo en tu misericordia he confiado; se alegrará mi corazón en tu salvación.
¿No tendrán conocimiento todos los obradores de iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan?
Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; mi bien a ti no aprovecha;
sino a los santos que están en la tierra, y a los íntegros, en quienes está toda mi complacencia.
Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa. Tú sustentas mi suerte.
A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido.
Por tanto, mi corazón se alegra, y se goza mi gloria; también mi carne reposará segura.
Porque no dejarás mi alma en el infierno; ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
«Oración de David» Oye, oh Jehová, justicia; está atento a mi clamor; escucha mi oración hecha de labios sin engaño.
De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.
Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no ha de propasarse.
Yo te he invocado, porque tú me oirás, oh Dios: Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.
Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstrale; libra mi alma del malo con tu espada;
En cuanto a mí, yo en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.
Jehová es mi Roca, mi castillo y mi Libertador; mi Dios, mi fortaleza, en Él confiaré; mi escudo, el cuerno de mi salvación, y mi alto refugio.
En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios: Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos.
Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, pues ellos eran más fuertes que yo.
Me asaltaron en el día de mi quebranto; pero Jehová fue mi apoyo.
Él me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.
Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.
Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos.
Y fui íntegro para con Él, y me guardé de mi maldad.
Por tanto Jehová me pagó conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
Tú, pues, encenderás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
Pues por ti he desbaratado ejércitos; y por mi Dios he saltado sobre muros.
Dios es el que me ciñe de poder, y hace perfecto mi camino;
Ensanchaste mis pasos debajo de mí, para que mis pies no resbalasen.
Pues me ceñiste de fuerza para la pelea; has sometido bajo mis pies a los que se levantaron contra mí.
Así que hubieren oído de mí, me obedecerán; los hijos de extraños se someterán a mí;
Viva Jehová, y bendita sea mi Roca; y enaltecido sea el Dios de mi salvación:
Es Dios quién por mí cobra venganza, y sujeta pueblos debajo de mí.
El que me libra de mis enemigos: Tú me enalteciste sobre los que se levantan contra mí; me has librado del hombre violento.
Detén asimismo a tu siervo de pecados de soberbia; que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran transgresión.
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, Roca mía, y Redentor mío.
«Al Músico principal, sobre Ajelet-sahar. Salmo de David» Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día, y no me escuchas; y de noche, y no hay para mí sosiego.
Todos los que me ven, se burlan de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
Pero tú eres el que me sacó del vientre; Me hiciste estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
Abrieron sobre mí su boca, como león rapaz y rugiente.
Estoy derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón es como cera, derretido en medio de mis entrañas.
Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
Repartieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes.
Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida.
De ti será mi alabanza en la gran congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.
«Salmo de David.» Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Restaurará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa de Jehová moraré por largos días.
«Salmo de David» A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.
Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande.
Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.
Mira mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.
Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
«Salmo de David» Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová, no vacilaré.
Examíname, oh Jehová, y pruébame; purifica mi conciencia y mi corazón.
No juntes con los pecadores mi alma, ni mi vida con hombres sanguinarios:
Mas yo andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
Mi pie ha estado en rectitud; en las congregaciones bendeciré a Jehová.
«Salmo de David» Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.
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